Un giro en el guión que puede cambiar la nueva película del PP
Cartel de campaña para la presidencia del PP de Alberto Núñez Feijóo / populares.es

Un giro en el guión que puede cambiar la nueva película del PP

Alberto acababa de escribir las últimas líneas de su oscuro primer guión, líneas en las que el malvado protagonista moría de manera inesperada, y comenzaba ya una brillante secuela con un estilo totalmente diferente…

Alberto, Alberto Núñez Feijóo, presentó hace pocos días su campaña para la candidatura a la presidencia (oficial) del PP. Con ‘Preparados’ (su lema, el título de la primera escena de su nuevo guión) perseguía el contraste con lo anterior y con VOX mirando a las futuras ‘carreras’ electorales (elección del plural). Para lograrlo se refería tanto a su imagen de solvencia/trayectoria/seguridad como al comienzo de una nueva ‘competición’ («… listos… ¡YA!»), pero también necesitaba remarcar el pasado para completar un contraste “como mandan los cánones”. Eso último se escenificó en el Congreso durante la sesión de control al gobierno del pasado miércoles, 9 de marzo; sesión en la que la actriz secundaria Gamarra insistió en las formas y en el fondo casadistas (sin que el palentino estuviera ya en el Congreso y con Feijóo lógicamente ya mandando -oficiosamente-). Todo correcto en este nuevo comienzo.

Pronto, eso sí, llegaría el primer reto. Solo un día después de esa sesión de control, el PP de Castilla y León metía a la ultraderecha en un gobierno por primera vez en la democracia española. Y, ante el primer reto, y preguntado al respecto por los medios (como no podía ser de otra manera), el líder de facto del PP optó por la opción más fácil pero que le resultará más cara: afrontar un hecho histórico tirando de manual, minimizando en su análisis lo que acababa de suceder. A fin de cuentas, pensaría, eran unas elecciones regionales, narraría el pacto también como parte del pasado, etc..

Así, partiendo de un análisis erróneo y sin apostar por la autoridad (demasiado tempranamente), no tuvo en cuenta Feijóo la desproporción entre el estímulo (histórico) y la respuesta (rutinaria y que connotaba debilidad). El guión dejaba de convencer y pronto perdería toda eficacia porque lo que no contempló de ninguna de las maneras era quien iba a tomar la inciativa para terminar de reventárselo.

Y es que, con rotulador negro y con gruesas palabras que se seguirán leyendo hasta las elecciones andaluzas, la letra del presidente del PP en Europa (¡Europa!), Donald Tusk, irrumpía en el texto para corregir al líder de los conservadores españoles en el gran teatro europeo.

Sí, España es un país muy singular que gritó “¡Vivan las ‘caenas’!”, apenas tuvo Ilustración, no pudo frenar ni echar a un golpista dictador, y adoptó a la religión en su seno entre otros actos que siguen explicando tanta división. Pero si hay algo compartido que aglutina eso es el sueño europeo. Y se interpretará que ha sido Europa quien ha enmendado públicamente a Feijóo, y no a otro, y su guión. Y creo que esto tendrá un coste trascendente en cuanto que altera los códigos del espectador.

¿Qué harán ahora los actores ante este punto de giro? Lo previsible es que el PP intente regular la trascendencia pública de las propuestas políticas de los ultras en Castilla y León para intentar no desmovilizar a los moderados en Andalucía, que Vox empuje en sentido contrario con un perfil más alto para tener más protagonismo en esta nueva película, y que el PSOE se sienta tentado a utilizar el pacto como único argumento. Veremos, pero la nueva película empezará de manera inesperada por el cambio en el guión.


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